Excursión a Potsdam: Berlín Nº4

Llegamos a nuestro 4º día con calma, con demasiada calma incluso. Despertamos el jueves, ya recuperados de la excursión en bici por Berlín, hoy tocaba coger el tren e irnos al suroeste de la ciudad, nos íbamos a Potsdam.

Con un par de cafés en la mano y tan justos de tiempo como de costumbre llegábamos a los pies del Fernsehturm, la visita guiada que habíamos contratado nos esperaba junto con un pequeño grupo de personas preparados para salir desde la estación de S-Bahn, de Alexanderplatz a la ciudad de Potsdam.

Contratamos la visita a través de Civitatis, como de costumbre, y nuestra guía fue todo un encanto de persona, simpática y con unas explicaciones muy claras acerca de todos los lugares que visitamos.

Montados en el tren, 4o minutos y llegábamos a la estación de Wannsee, poco antes de la entrada a la ciudad, para poder desde allí ver uno de los lagos que se encuentran alrededor de Berlín.
El lago, típico lugar de recreo de los berlineses en época estival, se encontraba rodeado de una fina capa de nieve de la noche anterior. Como dato importante, en el bosque de detrás del lago, se llevó a cabo la Conferencia de Wannsee, un grupo de representantes de las instituciones de la Alemania Nazi se reunió para encontrar un proceso a lo que se conoce como la “Solución final de la cuestión judía“, que sería lo que condujera al Holocausto.

_DSF2842
Puente Glienicke o de “Los espías”.

De aquí, caminando dirección suroeste, cruzamos el Puente Glienicke, conocido también como “Puente de los Espias” se hizo famoso por separar el estado de Brandeburgo del de Berlín y ser utilizado con frecuencia para el intercambio de espías durante la Guerra Fría, principalmente entre el bando norteamericano y ruso.
Continuamos para una vez pasado el puente comenzar a rodear el lago por su orilla hasta llegar a un pequeño embarcadero vikingo del cual más de un exiliado partió en el pasado.
Entramos en el Neuer Garten y seguimos el camino del lago observando las imponentes mansiones que van quedando a nuestro paso, nuestra guía nos explica que la revalorización que la ciudad de Potsdam está sufriendo es enorme más que aun temprana, y que por lo tanto aun es asequible vivir allí en una de sus mansiones.

_DSF2847
Neuer Garten, lo que se ve a la izquierda son jardines privados.

Llegamos a un recodo del lago pequeño de Potsdam, el Heiliger See, desde aquí podemos observar el Palacio de Mármol, mandado construir por Federico Guillermo II de Prusia, es considerado Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1990.
Continuamos nuestro recorrido para desviarnos a la derecha y llegar a Schloss Cecilienhof. Construido por Guillermo II de Alemania para su hijo y esposa, en él, el 26 de Julio de 1945, Churchill, Stalin y Truman realizaron la Declaración de Potsdam, acordando la rendición de Japón.

_DSF2856
Schloss Cecilienhof

En la actualidad es un hotel de lujo que ha llegado a ser visitado por la Reina Isabel II de Inglaterra y ha sido lugar de reunión de una cumbre del G8.
De aquí, andando, nos acercamos al barrio de Bornstedt y tomamos el autobús al barrio holandés de Potsdam.
Construido a mediados del siglo XVIII por los artesanos traídos de Holanda por Federico Guillermo I, el barrio transmite un entorno totalmente diferente a lo que hemos visto hasta ahora en nuestro viaje. Un conjunto de casas todas iguales con bares y restaurantes cucos a rabiar y un buen puñado de tiendas enfocadas al turismo, el barrio como tal no es muy extenso y se ve claro donde están sus limites por la diferencia de edificación de la zona.

Salimos del barrio para dirigirnos ahora a Brandeburgerstrase, calle principal de Potsdam y que desemboca directamente en la puerta de Brandeburgo “potsdamer”.

Calle comercial plagada de tiendas, bares y restaurantes de conocidas franquicias, aprovechando que nos habían dado unos 40 minutos para comer decidimos hacer nuestra pausa en esta zona. Comimos en una cadena de repostería alemana llamada BackWerk, extendida por todo lo que habíamos visto de Berlín y con una oferta vegetariana bastante

_DSF2864
Brandeburgerstrase en Potsdam

 

amplia (dispone incluso de bocadillos con hamburguesas vegetarianas), y con un precio bastante ajustado, un par de bocadillos después y algún dulce y volvimos a la calle para acabar de recorrer el camino que nos quedaba hasta la puerta de Brandeburgo, donde nos esperaba el resto del grupo y nuestra guía.

De aqui pusimos ahora rumbo a nuestra última visita en la ciudad de Potsdam, los Jardines y el Palacio de Sanssouci.
Traducido del francés como “sin preocupaciones”, este conjunto de Jardines, Palacio y aledaños (hay hasta una casa del té de estilo oriental) fue construido entre 1745 y 1747 bajo las ordenes de Federico Guillermo II el Grande, Rey de Prusia, como palacio de verano oficial. En estilo rococó, continuación del barroco, a principios de los 90 fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO. El conjunto de Sanssouci recibe mas de 2 millones de visitantes cada año.
Dentro del parque, entramos por el convento al lateral de la entrada principal, recorrimos sus calles hasta llegar a los canales principales que desembocan en la gran fuente de la plaza principal del jardín, apagada por ser febrero, y subimos la escalinata hasta arriba, a punto estuve de caerme en el ultimo escalón…

_DSF2878
Nave central de Sanssouci

El palacio es exactamente lo que se ve, la visita interior no es obligada pues solo alberga muebles y decoración de la época pero sin ningún otro componente importante.
Obligada si que es visitar la tumba de Federico Guillermo II, normalmente llena de patatas que le llevan los visitantes a modo de ofrenda por importarla desde Francia y solucionar así el problema de la hambruna del momento, está enterrado junto a sus corceles a la derecha del palacio de Sanssouci.

De aqui, y una vez ya rodeado el palacio bajamos por el otro lado, el que corresponde a la entrada principal para tomar de nuevo el bus a la ciudad de Potsdam, esta vez ya a su estación central de trenes y autobuses, y volvernos a Berlín.
Aprovechando para descansar en el viaje de vuelta, una vez hubimos llegado a Berlín nos bajamos en Friedrichstrase para acabar de llegar andando hasta la isla de los museos.

Llegando a la isla por el oeste, nos paramos a hacer algunas fotos en la fachada curvada a orillas del Spree del Bode Museum y seguimos por el borde sur de la isla hasta llegar a la entrada del Pergamon Museum. Advertiros que esta entrada al museo está cerrada, pues está en obras y la entrada se hace desde el lateral del edificio por la plaza principal de la isla.

_DSF2883
Bode Museum y Fersnhetrum

La entrada al museo cuesta 12 euros, 6 en precio reducido, y nos permite el completo acceso a todas las exposiciones. Como fundamentales del museo caben destacar la Puerta de Ishtar y el Altar de Pergamo (este segundo en obras, no se puede acceder a día de hoy).
Tras nuestra visita, que duró poco más de 1 hora y media, salimos a la plaza principal de la isla de los museos para tomar algunas fotos, de ahí decidimos poner ya rumbo de vuelta a nuestro hotel.

Aprovechamos para volver andando y recorrer el Mitte a pie un poco más, una vez en el hotel Emma decidió estudiar y yo me duché. Aprovechando que teníamos el abono de día completo de transporte público me fui al barrio de Kreuzberg a por nuestra cena. No pude resistirlo y 20 minutos de S-Bahn más tarde estaba de nuevo en Vöner encargando kebabs veganos, currywurst vegano, patatas con queso… Una vez aprovisionado volví a Alexanderplatz y al hotel, cenamos y dimos por concluido nuestro 4º día en la ciudad.

El trayecto en S-bahn hacia Kreuzberg me mostró el  Berlín más cotidiano, multitud de ciudadanos volviendo a sus casas a las 7 y poco de la tarde y esa paz conciliadora que se respira en el transporte público cuando vuelves de un día fuera, fue de esos momentos verdaderamente inspiradores del viaje, y admito que me sentí privilegiado de poder compartir esa fantástica ciudad y momento con todas las personas que vivían en ella.

Como veis lo que Berlín despertó en nosotros a lo largo del viaje ha ido evolucionando día tras día hasta llegar a un punto en el que transmite mucho más de lo que la propia ciudad muestra.
Estad atentos que en nada publicaremos la 5ª y ultima entrada (¡y el video!) de nuestra estancia en la ciudad germana.

 

 

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. vegicienta dice:

    Sabía que me iba a arrepentir no haber ido a Postdam… igual no fue mi culpa pero estas fotos me antojaron! definitivamente tendré que volver a Berlín!

    Le gusta a 1 persona

    1. Si, Potsdam se merece un vistazo o casi unos días de relax 🙂

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s