Bélgica: Part. Nº1: Bruselas

Un par de billetes baratos de Ryanair y que tengamos una facilidad demasiado sensible al “vámonos” nos han llevado hasta este pequeño país, capital de Europa entera.
Correr a recoger a Emma que salía de un examen el viernes por la mañana, ir a casa a por las mochilas, pillar el bus al aeropuerto y… ta-da, ¡¡A Bélgica que nos vamos!!

Tras la espera en el aeropuerto por retraso del avión, condiciones meteorológicas a parte llegamos a Charleroi, aeropuerto Low Cost situado al sur de Bruselas.
Cogemos un taxi compartido a la estación de tren de Charleroi ciudad y en nada y menos nos encontramos saliendo por la puerta principal de la estación central de Bruselas.

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Fachada de la estación central de Bruselas, la coexistencia de lenguas en el territorio belga hace que los nombres de sus ciudades estén casi siempre escritos en varias idiomas.

Mapa del iPhone en este caso en mano y sin aclararnos mucho todavía nos ponemos en ruta, primera parada: La Grand Place.
Sin darnos mucha cuenta en apenas 15 minutos caminando a través de las callejuelas del centro del la ciudad llegamos por uno de los pequeños accesos a la plaza por la esquina sudeste, a partir de aquí en nuestras caras solo se pudo ver una sonrisa de oreja a oreja.

La plaza, rodeada por el Ayuntamiento, las Casas Gremiales y la Casa del Rey es un lugar que impacta, la belleza de sus fachadas, iluminadas de noche a nuestra llegada, la vuelven un lugar que a pesar de sus dimensiones sobrecoge y acoge a la par.
Tuvimos la suerte de llegar con el árbol de Navidad todavía colocado en el centro pero no pudimos verlo iluminado ya que el alumbrado navideño se había apagado un par días antes de nuestra llegada.

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Fachada del Ayuntamiento de Bruselas con las casas Gremiales al fondo, aun se puedes ver los restos del árbol de Navidad en la plaza.

Estuvimos mas de media hora en la plaza, disfrutando de las vistas, haciendo fotos, videos, viendo a los turistas pasar… No tiene desperdicio todo el tiempo que queramos dedicar a esta plaza, desde 1998 considerada Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Seguimos nuestro recorrido, nos habían hablado de una “terraza” con vistas a toda Bruselas, el Parking 58, un aparcamiento de varias plantas de alto y que permite de forma gratuita ver toda Bruselas por encima de sus tejados, pusimos ruta a él.
Saliendo por la esquina noroeste de la plaza se llega en escasos 15 minutos, se puede aprovechar para pasear por el centro de la ciudad ya que viernes tarde, sábados y domingos se vuelve peatonal y echar un vistazo al edificio de la Bolsa de Bruselas que nos pilla de camino.

Hay que admitir que si eres de Bruselas y necesitas alejarte de todo el mundo subirte a la ultima planta de este parking a ver la ciudad puede que sea el atractivo mas grande que puedas encontrar, cuando llegamos no había nadie y pudimos estar rato y rato maravillados con la ciudad iluminada, no tiene desperdicio visitarlo, contando ademas con que es algo totalmente gratuito.

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Bruselas desde la planta superior del Parking 58, la torre principal del Ayuntamiento puede verse desde practicante cualquier terreno elevado de la ciudad.

Una vez aprovisionados de un montón de fotos, videos y sensaciones ponemos rumbo a aprovisionarnos de otro asunto también importante, y es que no habíamos comido prácticamente nada desde que habíamos aterrizado.
Nos dirigimos al barrio de Les Marolles, situado al sur de la Grand Place, volvemos sobre nuestros pasos y nos dirigimos a cenar, a hora belga tardía y esperando poder reponer fuerzas pronto.

El sitio elegido fue un bar, punto de reunión de españoles en Bruselas, llamado Le Point de Chute. Lo conocimos gracias a las guías Lonely Planet con las que solemos viajar siempre encima, y pensamos que seria un buen sitio ya que ofrecía platos veganos y vegetarianos.
El bar en cuestión se encuentra en la bajada del barrio central al de Les Marolles, el cambio de barrio se hace por un ascensor que aproxima las dos partes de la ciudad situado en la plaza delante del Palacio de Justicia de Bruselas, así que aprovechamos para verlo de noche, a pesar de estar completamente rodado de andamios.

Nuestra decepción no fue poca cuando al llegar vimos que el lugar estaba cerrado así que decidimos, y mas dada la hora, ir a cenar al Hard Rock Café de la Grand Place, donde hicimos buen acopio de un descomunal plato de nachos y un par de hamburguesas veganas de seitán. Mas allá de la cena, el local es un restaurante que ocupa todo un edificio en la entrada sureste de la plaza, ambientado como estos sitios acostumbran, guitarras y estrafalarios trajes de conciertos por las paredes y una música de 10 para acompañar la cena con un servicio genial.

Con la tripa llena nos dirigimos a nuestro hotel, elegimos el Theater Hotel Brussels, situado al noroeste de la Grand Place. Es un edificio típico de la ciudad restaurado entero, la entrada se hace por una puerta como si de una vivienda se tratara. Hicimos el check-in y subimos a la habitación, una 4ª planta con mucho encanto y concepto de suite que para nada aludía a las modestas 2 estrellas con las que estaba clasificado. Reservando con poco mas de 2 semanas de antelación nos salió la noche por 40€, un precio genial para las instalaciones que ofrece.

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Vistas desde la habitación del hotel.

Amanecía ya nuestro segundo día en la ciudad, despertamos con frío y un tiempo nuboso que con suerte se fue dispersando a lo largo de la mañana, ducha mañanera y mochila de nuevo a la espalda pusimos rumbo a tomar un buen desayuno.
Por el camino decidimos buscar el beatorio de Bruselas con fallido resultado pues lo que creímos que lo era era un claustro al que no pudimos acceder.
Aprovechando que pasábamos de nuevo por la puerta y era de día volvimos a subir al Parking 58 para esta vez poder ver todo Bruselas de día y encontrándo alguna que otra persona allí con nosotros.

Dado nuestro afán por la cadena Starbucks, y sabiendo que el buen desayuno estaba asegurado dada la mala fama del café convencional belga nos dirigimos al establecimiento que tienen debajo de las casas gremiales de la Grand Place.

De allí, saliendo por la esquina noreste de la plaza y atravesando las Galerías Reales de Saint-Hubert, nos dirigimos a la Cathédrale de Saint-Michel et Sainte-Gudule.
De estilo gotico y con dos siglos de construcción a sus espaldas, se inicio en el XIII y no se vio finalizada hasta dos siglos mas tarde, se encuentra en un estado envidiable ya que fue restaurada a finales del XX.
La entrada es gratuita y es visita obligada si estas en la ciudad dada su cercanía al centro, para acceder a la Cripta la entrada son 2,50€.

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La Catedral, junto con el parque que tiene delante, da un aspecto muy amplio a esta zona de la ciudad.

Una vez vista por dentro la catedral volvemos a cruzar el parque que tiene delante y ponemos rumbo al norte, salimos por el este de la plaza en la que estamos y vamos al Jardin du Mont des Arts Kunstbergtuin, un parque rodeado por una biblioteca y facultades de la universidad de Bruselas.

Cuando llegamos nos encontramos a mano derecha un desnivel que nos vuelve a permitir ver gran parte de las alturas de la ciudad, y un montón de turistas haciéndose fotos con Bruselas de fondo.

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Emma grabando hacia el Jardin du Mont des Arts Kunstbergtuin.

Salimos del jardin en dirección norte (ahora si, ya definitiva y sin evasiones a este ni oeste) para llegar a la Place Royal Koningsplein. Si prestáis atención a los edificios que se van quedando a la izquierda se pueden ver curiosas construcciones con un estilo muy parecido al holandés y el Museo de los instrumentos, con la fachada adornada en forja con forma de pentagramas, notas musicales e instrumentos.
Una vez llegamos a la Place Royal tomamos la calle a la derecha intentando que el tranvía no nos atropelle y llegamos al Musée Magritte.

Enclavado en un conjunto de museos, nosotros nos decidimos por visitar el de Magritte, por ser el artista mas conocido internacionalmente de Bélgica.
La entrada general cuesta 8€, reducida 2€, se compran online o directamente en las taquillas al entrar al museo.
La visita completa a todo el ala de Magritte cuesta poco menos de 2 horas que dadas las fechas en las que fuimos aprovechamos de mas para recomponernos un poco y coger calor.
Al museo se accede con un responsable en un ascensor que nos sube 4 plantas que luego iremos recorriendo hacia abajo viendo en cada piso una sala con las obras del pintor surrealista, desde L’Empire des Lumières hasta el Filho do Homem. Sin embargo, ningun cuadro de la serie “La traición de las imagenes”, conocida por Ceci n’est pas une pipe, se encuentran en este museo (sino en varios estadounidienses).
El segundo piso recoge las obras menos conocidas del artista mientras que el primero recoge sus pinturas mas famosas.
Una vez acabamos nuestra visita al museo volvemos sobre nuestros pasos y salimos de la Place Royal en este caso por el lado contrario al que nos encontrábamos, vamos al Palais Royal de Bruselas.

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La bandera belga, que ondea en el pabellón central del palacio, toma su forma de la bandera francesa, mientras que sus colores provienen del escudo del Ducado de Brabante.

El Palacio data de principios del siglo XIX, aunque ha sufrido varias remodelaciones hasta quedar como podemos verlo a día de hoy. No pudimos acceder a su interior ya que solo se puede visitar del 21 de Julio a finales de Septiembre.
Seguimos avanzando por la fachada frontal del palacio hasta doblar su esquina noroeste, enfrente del palacio dejamos el parque de Bruselas, al que no fuimos contando con que mas tarde iríamos al del Cinquantenaire.
IMG_2016-03-10 17:07:04Siendo ya hora de comer nos dispusimos a buscar lo que las guías del país llaman “comida rápida ” en Bruselas; Le Pain Quotidien, una cadena de establecimientos que ofrecen una oferta de comida natural, casera y muy muy apetitosa.
Hay varios por toda Bruselas y vale la pena encontrar uno de ellos por degustar sus platos y sentir lo acogedor de sus locales, todos ellos decorados con muebles en madera antigua, grandes mesas y grandes pizarras con sus platos principales.

Nosotros pedimos un par de sopas del día, que en este caso eran vegetales, un par de limonadas, una ensalada de quinoa y una quiché por poco mas de 40€.

Por suerte, esta cadena se ha exportado a otros países, entre los cuales España. Existen varios restaurantes en Madrid y uno en Barcelona que hemos probado y que a pesar de ofrecer menos variedad de platos, mantiene bien el estilo original de Le Pain Quotidien.

Una vez comidos fuimos al Barrio Europeo, todo al norte de donde nos encontrábamos.
Realizada la visita de rigor a los alrededores de la Sede del Parlamento Europeo, un conjunto de edificios acristalados que se pueden cruzar por debajo, dejamos a mano derecha el Parc Léopold para seguir todo recto por la Rue Belliard hasta el extremo oeste del Parc du Cinquantenaire.

El conjunto del parque y el arco se presentaba desierto frente a nosotros, los horarios belgas, el mes de enero y el frío hicieron que el paseo fuera si cabía mas tranquilo de lo que pudiéramos imaginar, apenas alguna persona corriendo o pasando a su perro.

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Llegamos al Arc du Cinquantenaire. Y hay que admitir que impresiona, y que mas bonito no podía ser. El arco se construyó dentro del plan de Leopold II de Bélgica en su afán por embellecer la ciudad de Bruselas, el parque por su parte se inauguró para la feria nacional de 1880 con motivo de la conmemoración del 50 aniversario de la independencia Belga.
Un gofre con chocolate bajo las arcadas, un poco de movimiento a la bandera que cuelga de ellas y nos pusimos rumbo sur, ahora ya con intención de coger primero el metro en Schuman y un poco mas tarde el tren en la Estación Central de Bruselas.

Nos íbamos a Gand…

Hasta aqui esta primera parte de nuestra pequeña aventura por Bélgica, los dos nos quedamos prendidos de la fantástica ciudad que es Bruselas, acogedora, con historia, moderna…

Si sois de esos que tenéis la suerte de vivir cerca de/o en una ciudad que cuente con un aeropuerto que enlace directamente con Bruselas y todavía no habéis ido no lo dudéis, no nos esperabamos gran cosa de ella ya que no es un sitio que la gente suela recomendar, pero realmente merece ser vista y vivida y casi aseguraría que os encantará.

E y P.

 

 

 

 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ale Guajardo dice:

    Me estoy recién familiarizando con el mundo de los blog de viajes. Qué entretenido es leerlos. Hace un año viajamos a Bruselas con mi esposo y mi hija. No escribí al respecto, pero leerlos me ayudó a recordar muchas de las cosas que visitamos (tan express como ustedes). Espero sigamos leyéndonos!

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    1. Me alegro de que le haya traído recuerdos! Animo con tu nuevo blog, nosotros también somos nuevos 🙂

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